La paradoja del breast feeding

No he tenido ningún embarazo en España así que no sé como son de pesados matronas y ginecólogos respecto de las virtudes y ventajas de la lactancia materna. Lo que sé es que aquí lo son mucho...pero solo en la teoría. Me explico:
Desde la primera vez que pones un pie en el hospital el bombardeo es constante. Carteles por todas partes, vídeos demostrativos, estudios de todo tipo que te hacen pensar que si no le das el pecho a tu hijo estás poco menos que negándole la vida. Hasta hay panfletos que, apuntando a lo que mas le duele a los chinos, hacen un estudio del dinero que te ahorrarías al año en leche si tuvieses lactancia materna exclusiva.
Una vez que das a luz, la presión se intensifica. Hay una matrona en el hospital, mientras estás ingresada, cuya única función es enseñarte a dar de mamar, y lo mismo sucede en la primera  revisión pediátrica. Pero es todo de boquilla, porque después todo son dificultades.
Yo no me considero ni mejor ni peor madre que nadie, ni voy a criticar a quien no decida darle el pecho a su hijo porque hay mil y una razones y seguro que el dinero que cuesta la leche no es una de ellas, pero yo quise y quiero darle el pecho a Roque, por él y por mí, y os aseguro que no siempre es sencillo.
Por la calle está mal visto, incluso hay sitios donde específicamente está prohibido. En algunas cafeterías, las menos, hay algunas mesas en las que te lo permiten. Tapándote, eso sí. Así que Roque muchas veces tiene que comer bajo una manta, pasando calor, porque debe ser desagradable ver a una madre hacer la cosa mas natural del mundo, alimentar a su hijo.
Pero es que en los hospitales, donde casi te exigían que le dieras el pecho, es todavía peor. Si quieres hacerlo, puedes, por supuesto, pero has de ir a una sala específica para ello. Con el aire acondicionado a tope y o bien en una planta diferente a la del doctor, como en el ambulatorio de nuestro distrito, o simplemente sin avisador de turno como en el hospital donde nació Roque. Así que si, mientras le estás dando el pecho a tu hijo (y es un recién nacido así que es con cierta frecuencia) te llega tu turno y no te enteras, pues mala suerte.
En la revisión del primer mes te lo vuelven a preguntar, y si como en mi caso le dices que sí, que continúas dándole el pecho, la cara de sorpresa es brutal. Y  no me extraña, con la de trabas que te ponen y con la irrisoria baja por maternidad que te conceden aquí (diez semanas, pero juntando el tiempo que cojas antes del parto y después) lo normal es que te rindas mas pronto que tarde.
Yo de momento no me rindo, a él cada vez le gusta mas y a mí incluso más que a él. Y  aunque alguna toma la hagamos de leche de fórmula porque él parece que a veces se queda con hambre, yo voy a tratar de  alargar esto todo el tiempo posible. Porque puedo. Y porque me encanta.




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